Aprender un nuevo idioma


Hoy en día, en una sociedad tan global y plural donde viajar o irse a vivir a otro país es algo común, hablar al menos dos idiomas es bastante normal.

Cuando decidimos embarcarnos en la gran odisea de aprender un idioma nuevo podemos hacerlo de dos maneras: acudir a una academia (o recibir clases particulares) o aprenderlo de manera autodidacta.

Gracias a internet esta última opción de estudio es fantástica una vez que encuentras lo que realmente necesitas, porque ahorras dinero y, además, tienes miles de portales en los que otros estudiantes comparten sus conocimientos y dudas contigo. No tienes que desplazarte a ningún sitio, puedes estar jugando al poker online mientras descargas alguna lección gratuita o escuchas programas de radio en el idioma que quieres aprender.

Hace unos años decidí empezar a aprender un nuevo idioma de manera autodidacta y, al principio puede ser duro y, en ocasiones, sacrificado hasta que te habitúas a seguir unos horarios y encuentras material didáctico de calidad.La falta de información y de los materiales necesarios son un gran problema que tenemos que solucionar por nosotros mismos invirtiendo horas en buscar y buscar sin descanso. Te parecerá algo tedioso, pero cuando tienes esas ganas de aprender tan grandes la ilusión lo convierte en algo interesante e ,incluso, divertido.

Como ya he dicho antes la información es fundamental, hay que investigar a fondo hasta encontrar qué libros de texto son los más recomendados, que guías de audio son las mejores para un principiante… Hay tiendas especializadas en la red donde puedes encontrar libros de texto para casi todos los idiomas que se pueden aprender en el mundo. Además de libros puedes comprar distintos materiales como tarjetas de estudio, posters con vocabulario, juegos y mil cosas curiosas más.

Ir a una academia también tiene sus ventajas, al recibir clases de personas cualificadas sabes a ciencia cierta que esa información es real, a veces en internet encuentras respuestas erróneas a tus dudas que das por correctas. La pronunciación la trabajas en profundidad y las correcciones fonéticas que te pueda hacer un profesor nativo siempre serán más fiables que las que puedas hacerte tu mismo. Al tener unos horarios fijos(y pagar por tus lecciones) te sientes obligado a asistir a clase, con el otro método si no eres una persona constante hay días que ni siquiera abres un libro por lo que a veces olvidas lo que ya tenias aprendido y tienes que volver a repasar perdiendo así mucho tiempo.

La crisis económica aprieta y la mayoría elegimos el método autodidacta aunque tengamos que hacer alguna inversión en libros, diccionarios u otros materiales necesarios. A veces aprendemos un nuevo idioma no sólo por la necesidad de incluirlo en nuestro curriculum, sino por la satisfacción personal de haberlo conseguido, por esa maravillosa sensación de saber o poder comunicarse de una manera distinta. Por muy complejo que sea el idioma que hayas decidido aprender no tienes que dejarte vencer por el cansancio o la desgana, si realmente te gusta acabarás lográndolo.